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viernes, 3 de agosto de 2012

Atiéndame.

La chica que está en la barra, te mira e ingiere exageradas cantidades de alcohol. Te escribe cartas en papel bulky desde hace 4 meses. Ya te habrás dado cuenta de su interés. Entonces recuerdas que su rostro lo habías visto en otras dimensiones. Intrigado, giras la cabeza, insistes en su rostro. Pero el alcohol ha absorbido tus memorias. Que importa, igual está linda y las chicas que usan panties roban tu atención.

La chica antes de ir al bar, depiló su pubis.

Paga la cuenta, se va, tambaleando el cuerpo. Tomas el último vaso con cerveza y sales corriendo, al mozo le descontarán parte de su sueldo, te fuiste sin pagar y carajo, te robaste el cenicero. Logras alcanzarla, caminas a su lado sin decir nada, malditasea, dile algo. 

Está bien, no eres tan interesante como ella lo imaginaba y parece que hubiese preferido irse con otro tipo. Vamos, habla. La invitas a comer algo y ella responde: ¿a las 4 de la madrugada, qué podría comer a esta hora? Bueno, lo intentaste. Aunque ahora, ella tiene una mejor propuesta, cocinar algo en su casa.

Después de comer, fueron a su habitación.

Se quita las panties y el calzón. se recuesta en la cama, se levanta la faldita y te muestra su vagina. Experta en depilaciones. Verla, hace que se te quite la borrachera, entonces recuerdas tu profesión.

La chica susurra: "señor ginecólogo,  póngase a trabajar. Ya que he tratado de ubicarlo hace meses y usted nunca confirmó las citas".

 La miras con ganas de tirartela, pero sales de la casa y regresas al bar, renegando del mozo porque no salió  a cobrarte la cuenta.