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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Ingesta

Estoy completamente segura al mirar el exterior de la habitación que te acoge con locura maternal que nada podrá iluminarme tanto desde ese rinconcito, que en sueños aprieta fuertemente los ligamentos de mis vértebras y convierte mi espalda en un caparazón a prueba de balas, a punto de inundar mi cama de alegría.