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viernes, 26 de agosto de 2016

Hoy he pensado en J y he recordado el momento en que por primera vez nos vimos.

Un jovencito delgado se acercaba cada vez más y más al diminuto grupo de chicos que leían sus poemas y cuentos en algún parque de alguna universidad.

J fue bello haberte conocido, pues mira, tenemos un niño, lo hicimos en aquellas montañas, en aquel río, en aquella cama limeña, en esas tantas caminatas, míralo J, pequeño ser, no conoce de culpas, pero conoce del mundo, como conoce del agua, como conoce  del canto del gallo y de este frío que hace nos abracemos por la madrugada.

Estoy triste, es probable, sí.

En mi orejas, unos aparatos  repiten Bésame Mucho una dos tres cuatro tantas veces que he perdido la cuenta y estoy perdiendo mis ojos, algo chorrea…
                                      
       Tan tibio, tan húmeda mi boca
Me las he tragado y no sabré que fue aquello

Recuerdas J. ese día fumamos grass y nos reíamos de todo, de mi mano en el insomnio, del abrazo perpendicular, de mis pies en tu rostro.

Recuerdas J, ese día caminamos a las 3 de la mañana por el centro de alguna ciudad, y tomamos coca.

Algo duele aquí, sí.

Entiende J hemos crecido juntos.

Recuerdas J , subíamos un colchón viejo al cuarto piso/de la quinta casa/de la segunda cuadra/de la calle donde vivíamos juntos y hemos conversado con mi rostro en tu pecho, hasta sentir el ardor del sol sobre él.

Recuerdas J. hablábamos de libros y de tu boca triste.

Entiendes J

Te extraño.

Entiendes?