Páginas

miércoles, 22 de febrero de 2017

Aprendí a conservar.


Esta libreta que llevo hacia mi mentón partido, me acompaña desde 2012.


Fue un obsequio del escritor limeño Juan José Sandoval.

Empecé a escribir poesía a los 12 años. Pero lo hacía de manera desordenada, sin hábito, no existía horario ni lugar ni tampoco un archivador o un cuaderno que solo sirviera para ello. Tuvieron que pasar 6 años, tuvieron que pasar personas, tuvieron que pasar libros y lecturas, tuvieron que pasar lugares y trabajos para sentir que todo lo que he conocido merecía un espacio aquí adentro. Pero aquí adentro todo estaba fracturado y en aquella libreta el mundo era liso y amplio.

Juan José se encargo de decorar la libreta externamente con imágenes de niñas y mujeres que demuestran fortaleza y cambios en su historia. 

He aprendido a conservar recuerdos, le tengo demasiado cariño a esta libreta, la he llevado a todos los lugares, cada que he viajado ella siempre estaba en mi morral o en mi bolso, cada que me he mudado era lo primero en la lista que empacar.

Esta libreta llegó en un año precioso pues en noviembre de ese mismo año J. (mi marido) y yo decidimos vivir juntos.



Aquí está un pedazo de mi vida.

Posdata: Gracias Juanjo!